Arriba no estaba.
Esa pendeja de mierda otra vez cuestionándolo.
Desafiando su autoridad. ¿Quién mierda pensaba que era? Ya no lo soportaría más. Encima que la mantenía. Con lo vaga que es. Siempre con esos parásitos.
Él, que nunca había roto una promesa, ni quebrantado la ley de SU palabra.
Sin embargo, esta vez desoiría su propia voz, y la llevaría con su tía. Dos años antes había prometido a María que cuidaría de su hija, pero luego de su muerte todo fue muy difícil. Sentir el desprecio de esa pequeña asquerosa. Pero todo tenía un límite.
Y la noche anterior, cuando llegó borracha y con el sucio que la acompañaba y que la desnudaba sobre el sillón del comedor fue el fin de su paciencia.
Los dos sopapos al negro ese volvieron las cosas al orden, cuando vio salirlo casi como arrastrándose y en silencio. Y ella llorando encerrada en su cuarto, sin hablarle, ni mirarlo.
Ya casi dos días.
Pero cuando apareciera, tendría que preparar todo para irse. En su casa, él es quien manda.
Pendeja de mierda
Translated into English by: Hernan